La importancia de tener un motivo.
En resiliencia no son tan importantes las causas, no nos ayuda a avanzar el indagar sobre el por qué me ocurre esto . Las causas, generalmente, pueden llevarnos a emociones como la culpa, la angustia , el malestar… en muchos momentos son inexplicables o no nos gustan. Es fácil responder a un por qué con un porque no he sabido hacerlo, tengo mala suerte, siempre me pasa, no me tienen en cuenta etc…la mayoría fuera de nuestro control. Sin embargo el cambiar esta pregunta por un ¿para qué? hace que tomemos otro camino, un camino de iniciativa, de esperanza y de aceptación…esto no es fácil, pero sí posible. Trata de hacerte una pregunta sobre una situación difícil de tu vida, pregúntate por qué y a continuación para qué. ¿Cambia la respuesta? El para qué va a aportarte razones de las que quizá no habías sido consciente. Va a darte motivos y por tanto, capacidad de acción y de avanzar, aún con dolor.

“Aquel que tiene un porqué para vivir, se puede enfrentar a todos los cómos”

Montserrat Pérez. Psicóloga. Formadora.

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