Vértigo

Solamente pensar que puedo volar  me produce vértigo.

¡Necesito que el mundo pare!  Pero..¿Me bajaría?, ¿para ello necesitaría moverme, y si al moverme me tropiezo y caigo al vacío que pasaría?

Quizás este ya en un vacío, en un vacío existencial, o vacío, vivido en compañia.

Miro a mi alrededor, necesito cambiar y siento miedo a volar, me gustaría volar, siento miedo…pienso salir del vacío llenándome de cosas materiales que siguen haciendo mi vacío más profundo.

Caigo a un abismo pensando que no podre levantarme, miro a los ojos de la gente y observo el mismo vacío que tengo en mi interior.

Quizás viva en Matrix y no en Madrid, no sé si elegir la pastilla azul o la pastilla roja…llevo toda la vida con la pastilla azul viviendo en un mundo que no es el mío, defendiendo unas ideas que no son las mías, viviendo en un vacío….azul

Decido la pastilla roja, decido controlar mi vida, caigo en un pozo más profundo pero al fondo, a la izquierda de mi alma cercana al corazón encuentro una pequeña salida, está indicada por un niño pequeño, le miro con cuidado y detenimiento y soy yo hace cuarenta años, me acerco a él, le pregunto y me responde “soy el niño al que encerraste dentro de este cuerpo, me dejaste tapado aquí, intente buscar la llave pero no la encontré, así pues comencé a gritar, y ahora has venido a buscarme”,

Entonces comprendí todo enterramos pronto al niño que nos hace felices y nos llena de luz y de vitalidad, encerramos al niño para ser socialmente responsables, para aprender a vivir y a comportarnos como deberíamos de hacerlos, encerramos la creatividad, el humor, los retos, los peligros y cambiamos todo ello por seguridad controlada por el miedo que nos produce el vértigo.

Al descubrirle comprendí que tan solo tendría que liberarlo para poder crecer, me caería, viviría con riesgos, viviría el momento, me pondré cien veces colorado y alguna vez amarillo, fracasare y en ese fracaso estará mi existo pues lo habré intentado…tan solo tengo que recuperar al niño que deje encerrado hace años para que me guie por el camino de la vida adulta

Solamente pensar que puedo volar me produce vértigo, pero ahora el vértigo lo controlo yo, iré volando poco a poco primero un vuelo rasante a dos metros quizás alguna vez pueda ver la ciudad desde lo alto, quizás me caigo, pero será mi caída y me volveré a levantar para intentar seguir volando…de no ser así pasare toda mi vida encerrado en una jaula, cómoda, confortable quizás de oro, pero siempre con vértigo.

Manuel Nevado

vertigo

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